La ciudad de los niños

Francesco Tonucci (Fano, 1941), también conocido también como “Frato”(pseudónimo con el que también se le conoce por los dibujos que publica), es un pensador, psicopedagogo y dibujante italiano. Es autor de numerosos libros sobre el papel de los niños en el ecosistema urbano y de artículos en revistas italianas y extranjeras.
Trabajó como maestro y, en 1966, se convirtió en investigador en el Instituto Psicológico del Consejo Nacional de Investigación, del que más tarde presidió el Departamento de Psicopedagogía, que lleva adelante el programa de educación ambiental. El objetivo de este programa es crear una base de datos “para y por los niños”. Sus investigaciones se centran en el desarrollo cognitivo de los niños, su pensamiento, su comportamiento y la relación entre la cognición de los niños y la metodología educacional. En 1991 llevó a cabo en su pueblo natal el proyecto de Ciudad de los Niños, consistía en hacer una ciudad cuyo punto de referencia sean los niños. El proyecto tuvo mucho éxito y se extendió a distintos puntos del mundo.frato1
Francesco reivindica la necesidad de jugar; en una ciudad centrada en los niños y no en los coches. Porque si lo pensamos bien, una ciudad que se adapta a los niños, se adapta a su vez a cualquier tipo de persona, dando como resultado una ciudad sin barreras y accesible a todo el mundo.
Francesco se entristece cuando habla de “La soledad del niño” como la grave enfermedad de los que hoy viven en las ciudades ricas, de cómo los adultos programan su vida al segundo para realmente no hacer nada, de cómo obligamos a nuestros niños a vivir sin existir como lo que realmente son: niños.
“Si vamos a cualquier ciudad europea”, dijo, “no encontraremos ni un niño que se esté moviendo solo por la calle fuera del horario escolar” para justificar el excesivo control que los padres ejercen sobre ellos porque las urbes “son inseguras” o no aptas para menores. El especialista italiano ha desgranado las razones de su defensa activa de la participación de los pequeños en el día a día de los municipios.
“Si no pueden salir de casa solos para ir a la escuela, tampoco pueden jugar en la calle”, ha dicho. “Los años primeros de la vida de un hombre o una mujer son fundamentales en su desarrollo”;
Partidario de “escucharles” y de dar un tiempo diario al menor sin control paterno para después compartir la experiencia con los padres o en la escuela, ha afirmado que “los niños que no pueden salir solos de casa, no pueden vivir la experiencia de riesgo que es imprescindible para crecer”. Rechaza los espacios cerrados como los parques infantiles por ser “una propuesta de los padres en la que no han participado los pequeños, significa aislarlos, son horizontales y siempre tienen los mismos juegos”. frato4
La movilidad de los niños, que hasta hace pocas décadas era parecida a la de sus padres, hoy en día casi ha desaparecido, mientras que la de los adultos ha aumentado muchísimo. Hoy los niños no pueden salir a la calle porque sus padres se mueven demasiado transformando las calles y los espacios públicos de la ciudad en espacios peligrosos.
Desde el inicio el proyecto ha asumido como uno de sus objetivos principales el hacer posible que los niños puedan salir de casa sin ser acompañados, para poder encontrarse con sus amigos y jugar en los espacios públicos de su ciudad: desde el patio de casa, a la acera, de la plaza al jardín. La necesidad de tener siempre el control directo de los adultos, impide a los niños vivir experiencias fundamentales, como explorar, descubrir, la aventura, la sorpresa, superando progresivamente los riesgos necesarios. La imposibilidad de probar estas emociones y de construir estos conocimientos, crea graves lagunas en la construcción de una personalidad adulta, en las reglas de comportamiento, de conocimiento y de defensa.
La imposibilidad de satisfacer las necesidades primarias de los niños, como por ejemplo la experiencia de jugar con sus amigos sin ser controlados por los adultos, en los años en los que se construye la personalidad del hombre y de la mujer, tiene un precio personal y social muy alto, que perjudica la formación de adultos serenos, responsables y conscientes.
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Las soluciones privadas como recurrir a la defensa personal ( las puertas blindadas, los sistemas de alarmas), acompañar a los niños en coche o el aumento de los bienes, no ofrece una solución adecuada a las exigencias de los más pequeños, que frecuentemente se exponen a largo periodos de soledad. Es preciso pensar en soluciones sociales que impliquen un cambio real de la ciudad, de sus características estructurales y del comportamiento de los ciudadanos. frato3
Si queréis saber más sobre este Proyecto, podéis seguir pinchando aquí: http://www.lacittadeibambini.org/spagnolo/interna.htm

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